El centro de São Paulo

He estado en el centro de São Paulo, en reuniones durante el día, en comidas en reuniones saliendo de noche y hasta en alguna salida de ocio nocturno. La primera vez que vi el Centro de noche, no tengo palabras de aquella sensación de desolación, casi de terror Recuerdo una reunión, antes de salir del edifico fui avisado con un “cuidado” por el vigilante. Salí a las 20.30h con mi portátil de la “Escola Fazendaria” en plena zona centro y no conseguía un taxi. Una señora me recomendó no cruzar el parque, ni las callejuelas y ese entorno hizo que una sensación de inseguridad empezase a apoderarse de mi. Esto no me pasa en el barrio de Itaim-Bibi en el que vivo me decía yo, ¿entonces por qué senti yo esa sensación en el Centro?

Voy a responder a mi pregunta traduciendo una carta de un brasileño Hélio Milani hijo, nacido en São Paulo, que vive en Sydney y que va a dar una visión sobre el Centro, la cual comparto totalmente.

La degradación urbana, problema que he presenciado en todas, repito en todas las ciudades de Brasil que he visitado es terrible. Hélio Milan repite lo que muchos ciudadanos brasileños denuncian a diario a las Autoridades de todo el país. La Copa del Mundo de fútbol 2014 y la Olimpiada de Rio e 2016 van a colocar a Brasil en el foco de atención de la prensa mundial colocando toda esta realidad en sus noticias.

“Probablemente voy a recibir 1000 tarjetas rojas por mis comentarios, pero realmente tengo que expresar mi decepción con la actual situación de Brasil.

Naci en São Paulo, soy naturalizado australiano y vivo en Sydney desde hace muchos años. Siempre me enorgullecía de mi ciudad natal, su dinamismo cultural, sus “lojas” (tiendas), su gastronomía, etc. Estuve 3 días de viaje por São Paulo y estoy extremadamente avergonzado y preocupado con la situación. Me hospedé en el centro de la ciudad y comparada a niveles internacionales, la ciudad da asco.

Los monumentos y obras de arte, que antes fueron motivo de orgullo, están decapitadas, pintadas, destruídas. Las plazas y alamedas no tienen ningún paisajismo, ni siquiera césped. El olor a orina y la cantidad de vagabundos es alarmante, no es posible ni sacar dinero de un cajero, porque estas áreas de los bancos se convirtieron en dormitorios. En una salida a una “choperia” ,cervecería fui abordado 16 veces por personas pidiendo dinero.

Por si ésto no fuera poco, falta un transporte eficiente del aeropuerto internacional de Guarulhos al centro de la ciudad. La sala de espera del “Expresso Aeroporto”, en la “Praça da República”, es peor que una estación de quinta categoría. Las aceras son irregulares (Juanse añade “cuántas veces me he torcido el tobillo”) si no, inexistentes y la falta de educación y arrogancia imperan.

Fui criticado por algunas personas por sólo haber circulado por la región, que llaman a “boca do lixo” la boca de la basura de São Paulo. Quiere esto decir que monumentos fantásticos como el Teatro Municipal, la Estação da Luz, la Sala São Paulo, la Pinacoteca del Estado y el Edificio Copan, que es uno de los marcos de la arquitectura modernista de São Paulo, ¿no deben estar al alcance de los turistas, o peor, de los propios paulistanos? ¿Qué es lo que nos queda, hospedarnos en Jardins? Es una pena que sólo oyese historias de “arrastões” (robos masivos a todo el lugar) a edificios y restaurantes. Quien sabe, entonces si la solución sería confinar a los turistas en hoteles de la Marginal Pinheiros y crear autopistas cerradas con vallas con imágenes bonitas de Brasil, así se evitaría la visión de las favelas y la degradación urbana, como en la película “Brazil” de 1985.

Al llegar a la ciudad, como todo viajero, quería salir rápidamente del aeropuerto para ver de nuevo a familiares y amigos. Pero al retornar, cuando hay que salir de casa mínimo 5 horas previas al vuelo – debido al insoportable tráfico y a la lentitud del check-in – tuve más tiempo para analizar el estado del aeropuerto internacional de Guarulhos. Creánme: no hay un solo asiento del área de embarque que no esté rasgado, com agujeros o saliendo espuma por todos los lados. En el único café abierto, um a coca-cola costaba R$ 7,70, más de 3eury una señora de mi frente reclamaba que el lector de la tarjeta de crédito estaba roto y que nadie tenía cambio para dólares. Hay que recordar que la tasa de embarque cuesta más de R$ 70, 29eur.

Estoy triste y preocupado de regresar a Australia con esa impresión. Una Copa del Mundo de Fútbol y una Olimpiada no se hacen solamente con la alegría de un pueblo y la pasión por el deporte. Brasil va a pagarlo y va a mostrar para el mundo toda la vergüenza del país, culpa no solo de los políticos, sino también de la población que no sabe lo que es ser ciudadano y amar a su pais y a su ciudad y también culpa de una ola de cosas faranoicas que asola el país. Pero no existe peor ciego, que aquel que no quiere ver.”